Organización de la ceremonia de entierro, incluyendo el alquiler de una tumba, la preparación del sitio y la coordinación de la ceremonia.
Proporcionan instalaciones para que la familia y amigos se reúnan para rendir homenaje al difunto y ofrecer sus condolencias.
Coordinación del traslado del cuerpo desde el lugar del fallecimiento hasta la funeraria y, posteriormente, al lugar del entierro o cremación.
Si la familia opta por la cremación, la funeraria se encargará de coordinar todos los aspectos del proceso, desde la cremación misma hasta la entrega de las cenizas a la familia.
Ayudar a la familia en la planificación de los arreglos funerarios, incluyendo la selección de ataúdes, urnas, servicios religiosos y otros detalles relacionados.
Proporcionan orientación y apoyo a la familia durante este momento difícil, incluyendo servicios de consejería y ayuda con la gestión del duelo.
Ayuda en la tramitación de certificados de defunción, permisos de entierro o cremación, y otros documentos legales necesarios.